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BREVE GLOSARIO PARA ACTIVISTAS DESPISTADOS

(OPINIÓN)

Por Horacio Reiba, ‘Alcalino’

A partir de que la continuidad de la fiesta brava en Puebla se vio amenazada por antitaurinos profesionales ajenos a la ciudad pero con influencias muy poderosas sobre miembros del ayuntamiento local, esta columna, recogiendo la preocupación de numerosos poblanos, publicó sucesivas entregas que intentaban persuadir a quien corresponda de la genuina importancia de la tauromaquia para la cultura nacional.

Desde luego, la pieza maestra de mi alegato tenía que venir de una pluma como la de Francis Wolff, quien, al enterarse del brote abolicionista surgido en nuestra ciudad,  reaccionó sin demora con la generosidad y sabiduría que lo caracterizan para enviarme un texto dirigido a la Presidenta Municipal que esta columna publicó como carta abierta; bastaría una relectura imparcial, inteligente y sensible de dicha carta para disipar cualquier duda acerca del despropósito que supondría la cancelación de un bien patrimonial como las corridas de toros, acto de censura que, de paso, atentaría contra la crianza de toros bravos y probablemente conduciría a su extinción como raza endémica de México, acto éste de lesa biodiversidad, que además atenta contra las tres comunidades que el último de mis citados artículos identifica plenamente: una comunidad laboral, una comunidad artística y una comunidad taurófila.

Dado que el Cabildo local está por reunirse para votar la moción abolicionista férreamente defendida por una fracción dominante del ayuntamiento, me permito agregar a lo mencionado el presente glosario, un último llamado a la sensatez –y a las responsabilidades democráticas— de quienes habrán de ejercer ese derecho que les cedimos los ciudadanos y que es de esperar sepan honrar “a la hora de la verdad”, que como todo el mundo sabe es una de tantas frases afortunadas con que la tauromaquia ha contribuido a enriquecer la capacidad expresiva de la lengua que hablamos. Y que, como el toreo mismo, forma parte, nos guste o no, de la herencia cultural de los mexicanos.

Toreo. Arte tradicional, al mismo tiempo popular y culto (F. Wolff dixit), que para actualizarse requiere la unión indisociable y dinámica de ética, técnica y estética. La ausencia de uno de estos elementos lo malogra irremediablemente. Por tanto, su rigor y exigencia son mayores a las de cualquier otra forma de expresión artística.

Ética. Parte de la filosofía que trata sobre el bien y del mal. Está relacionada con conductas y actitudes sustentadas en valores de carácter moral, exclusivamente intrínsecos a la condición humana.

Técnica. Prácticas, conocimientos, habilidades y competencias que, dialéctica y activamente integrados, le permiten al oficiante ejercer una actividad profesional dada.

Estética. Disciplina abocada al estudio de la belleza en cualquiera de sus formas; muy relacionada con las bellas artes y su perfeccionamiento conceptual, técnico y estilístico.

Comunidad laboral. Conjunto de personas cuyas actividades de profesión u oficio están relacionadas entre sí por un lazo temático, que en este caso son las corridas de toros.

Comunidad artística. Creadores en cualquier tipo de expresiones plásticas, literarias, musicales, dancísticas o arquitectónicas que a través del tiempo se han inspirado en la tauromaquia como tema para producir obra artística o artesanal. Incluye a la profesión taurina en cualquiera de sus especialidades.

Comunidad taurófila.  Conjunto muy peculiar de aficionados a los toros que no solamente asisten a las corridas sino que integran una especie de cofradía de contertulios, lectores y memoristas en perpetuo diálogo entre sí y con todo lo relacionado con la tauromaquia. Se reconoce a sí mismos como la afición y están esparcidos por todo el mundo, aunque el núcleo mayoritario habita países donde existen tradición y festejos taurinos.

Biodiversidad. Suma de especies animales y vegetales que alojan los ecosistemas del planeta. Si determinado ecosistema sufre alteraciones profundas, algunas de las especies que lo conforman, o el ecosistema en su conjunto, están abocado a la extinción. El mismo peligro corren las especies bajo custodia humana cuando por cualquier causa dejaran de criarse.

Toro bravo mexicano. Variedad del toro de lidia de origen español desarrollada en México a partir de 1521, cuando arribó al país el primer hato. Desde 2016, la raza tipificada como toro bravo mexicano está científicamente reconocida como endémica del país, por lo cual, en virtud de convenios internacionales, los tres niveles de gobierno están obligados a tomar todas las medidas a su alcance para protegerlo contra cualquier riesgo de extinción.

Animalista. Persona empeñada en que las especies animales que pueblan la Tierra sean sujetos de una serie de derechos que, en su opinión, deberían quedar consagrados jurídicamente. Su evidente hipersensibilidad suele desaparecer cuando se trata de la defensa y promoción de los derechos humanos… o de rechazar el maltrato de animales para abasto de carne, experimentos clínicos o simple diversión sin riesgo humano.

Taurofobia. Pulsión psicológica contraria a las corridas de toros. Como todas las fobias es un impulso irracional.

Juicio temerario. Conclusión condenatoria hacia alguien o algo basada no en la razón –aunque a menudo la invoque—sino en impulsos emocionales, prejuicios no percibidos o mero gregarismo (adopción acrítica de la opinión dominante). Aunque todos estamos expuestos a la trampa del juicio temerario, lo están más las personas con bajo nivel educativo, escasa práctica intelectual o información tergiversada, deficiente o nula.

Integrista. Individuos que han decidido imponer al resto de la población su propia ideología y visión del mundo, o una parte fundamental de la misma.

Abolicionista. Animalista cuya mentalidad, claramente integrista, lo ha convertido en militante activo en favor de la supresión de las corridas de toros.

Corrección política. Disolución del criterio personal en corrientes de pensamiento mayoritarias, particularmente en asuntos “sensibles” a determinados grupos o personas. Persecución automática de lo señalado como “incorrecto” por los censores.

Oportunismo político. Actitudes y acciones de personajes de la política cuya finalidad es distraer la atención del ciudadano ingenuo o desinformado de temas socialmente relevantes para hacerla recaer en causas menores pero de apariencia progresista y buena.

Censura. Acto de autoridad encaminado a prohibir al resto de la población o a una parte significativa de ella el libre acceso a determinados, bienes, servicios, actividades o preferencias estéticas.

Prohibición. Veda total al ejercicio o inclusive la existencia de una cosa determinada.

Supremacismo. Postura irreductible de segmentos de la población –sean mayoritarios o minoritarios– que se pretenden superiores al resto bajo argumentos de índole racial, asociativa, educativa, cultural, histórica o incluso moral, como ocurre con las fuerzas militantes de la taurofobia, para quienes los taurófilos deben ser vistos como seres despreciables, primitivos y violentos.

Globalizados. Ciudadanos que no se han enterado que la llamada globalización es una estrategia dictada desde los centros que concentran el poder económico y político mundial, tendientes a expandir el mercado con exclusivos fines de lucro y concentración de la riqueza. Bien saben los globalizadores que culturas ajenas a la anglosajona son obstáculos que conviene eliminar, para lo cual utilizan argumentos teñidos de corrección política y supremacismo moral. Un buen ejemplo está en la sincronizada embestida contra la tauromaquia, llevada  a cabo por sus agentes en todos los países taurinos.

Buenismo. Sensación mojigata de estar participando en algún movimiento inmaculado, civilizatorio y progresista que nos hace “buenos” por definición, sin comprometernos con algo moral ni socioculturalmente trascendente.

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