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NO QUIERO VERLA

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(Reproducimos en nuestro blog la Carta del director de nuestro nuevo número de Cuadernos de tauromaquia)

Por Álvaro Acevedo / Foto: Fran Jiménez

No quiero ver tu muerte, Iván, ni quiero creérmela. No quiero otro drama
tan cerca, otra tarde tan negra, y otra pena, y otro espanto, y otro llanto,
y el dolor, y el horror, y la tristeza. No quiero el amargo honor de la tragedia.
Yo pensé que tú eras indestructible, que la fuerza del destino era para vencer
a otros. Sobreviviste a tu ascendencia gallega, a tu origen vasco, a tu vocación
de pelotari y a esas capeas ibéricas de veranos calientes y gentes sin
piedad. Nadie, así, fue torero más que tú. Hasta el nombre lo tenías duro,
Fandiño, pero ya ves: contra el pitón frío de un toro no hay quien pueda, y tu
caída nos ha azotado con una crueldad inmisericorde.
Hablé contigo un par de días y me pareció que eras de ley, un tío por derecho
y sin la picaresca que mueve este mundo de héroes y mercaderes.
Eras como un niño con ansias de gloria, un soñador sin miedo a la muerte.
Querías, me dijiste, que la historia de la Fiesta tuviera un lugar con tu nombre;
y devolverle al Toreo lo que él te había entregado a ti. Has cumplido tus
sueños, y de qué manera más aplastante… La Tauromaquia ya tiene en sus
páginas a IVÁN FANDIÑO grabado en letras de oro; y si el Toreo te dio una
vez la vida, tú se la has devuelto en cuerpo y alma. Literalmente.
Nosotros aquí seguiremos para, si nos queda un ápice de dignidad, defender
el Arte del Toreo contra los de fuera, y también contra los de dentro. Con la
independencia y verdad de los hombres que caminan libres, que era como lo
hacías tú por el mundo. Dios sabrá premiarte, maestro.

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