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AHORA QUIERE GARCIGRANDE…

(OPINIÓN)

Por Álvaro Acevedo

Andrés Roca Rey firmó un total de 55 contratos en la campaña europea de 2019, si bien no pudo cumplir todos sus compromisos por una lesión en el hombro que le obligó a cortar la temporada en el mes de julio. De esas 55 corridas, 11 iban a ser de Cuvillo; 9 de Juan Pedro Domecq; 6 de Victoriano del Río; 4 de Daniel Ruiz, Jandilla y Algarra; 3 de García Jiménez; y 2 de Zalduendo, Bañuelos y Parladé. De otras ganaderías de camada reducida como Rocío de la Cámara, José Vázquez o Torreherberos, por citar algunos ejemplos, Roca Rey se anunció una sola vez , o sea, exactamente las mismas que le sucedió con Domingo Hernández-Garcigrande (Nîmes, 15 de septiembre), divisa presente en todas las ferias y que lidia más de una veintena de corridas por temporada.

Ciñéndonos a la plaza de Sevilla, Andrés Roca Rey ha toreado en ella desde su alternativa un total de 12 tardes, habiendo estoqueado de la ganadería de Domingo Hernández-Garcigrande los mismos toros que del Cura de Valverde, María do Carmo Palha, Isaías y Tulio Vázquez o Moreno Silva: ninguno. Sin embargo, ahora sí los quiere (los de Garcigrande, no los parientes de ‘Cazarratas’) y no cualquier día, sino precisamente el Domingo de Resurrección, fecha en la que, en teoría, se iba a ver las caras de nuevo con Pablo Aguado después de los hechos acaecidos en la tarde del 10 de mayo de 2019 en la Maestranza, hechos que casi es mejor no recordar pues parece que le afectaron hasta límites yo diría que obsesivos.

En nuestro artículo del pasado 25 de noviembre, UN ERROR DEL SISTEMA, escribíamos esto: “La confección de la Feria de Abril de 2020 tiene unos antecedentes inquietantes. El poderdante del empresario de la Maestranza no quiso ver en todo el 2019 al que, a día de hoy, es el torero de Sevilla, y resulta que Domingo de Resurrección no hay más que uno. La afición (y esto no es nuevo) podría ser la gran damnificada”.

Los distintos planes de enseñanza han provocado un efecto devastador en las mentes de los españoles, pero no creo que sea necesario ponerse a explicar una evidencia tan flagrante. Roca Rey hace uso (y abuso) del poder que le otorga estar apoderado por el propio gerente de la Maestranza, para exigir una ganadería que jamás ha matado en Sevilla, pero que fue la que el apoderado de Pablo Aguado, Curro Vázquez, le dijo a Ramón Valencia que no quería para su torero, dándole a escoger entre los hierros de Cuvillo, Juan Pedro, Victoriano del Río y Jandilla (nótese que son, precisamente, los preferidos de Roca Rey) para que, de ellos, salieran las tres tardes del sevillano en la Feria de Abril.

Si Pablo Aguado se pone en su sitio no permitirá que nadie lo desplace del Domingo de Resurrección ni que nadie le imponga una ganadería que no quiere. Y si Ramón Valencia hace lo propio, antepondrá su responsabilidad como gerente del Baratillo a sus intereses como comisionista del torero peruano. En el cartel del Domingo de Resurrección de 2020 tienen que estar Pablo Aguado y dos más. Con Morante y Roca Rey fijos en el cartel, El Juli, que se ha comportado como un caballero, ya ha dicho que con él no cuenten para semejante enjuague. Don Ramón piensa en Talavante como plato no de segunda, sino de tercera mesa. Teniendo como espejo a José Tomás, me extraña que diga que sí.

 

 

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