Menu

Blog y Reportajes. No pierdas detalles.

EL BOMBO ERA POR ESTO

(OPINIÓN)

Por Álvaro Acevedo / Foto: Carlos Núñez

En el abono sevillano cuatro ganaderías harán doblete, un hecho preocupante porque sienta un precedente con consecuencias quizá gravísimas a medio plazo, si es que la Fiesta tiene medio plazo estando en manos de quien está. Por ejemplo, las figuras del toreo. Como tenían miedo (fundado) de su capacidad para llenar las plazas, se pusieron en manos de empresarios ávidos de comisiones, certificando la práctica desaparición del apoderado independiente. Ahora les toca a las ganaderías. Especializados en tres o cuatro divisas, como uno de otro hierro les sople más fuerte de la cuenta, les hacen el cordón sanitario a media cabaña brava. Torrestrella, sin ir más lejos, ya es torista

En un negocio escuálido en el que la crianza del toro de lidia, o sea, la materia prima, es deficitaria, cuatro ganaderías no deben ocupar el 50% de los 16 puestos del abono en una de las pocas ferias en las que se paga decentemente a los ganaderos. El monoencaste, señores, ha degenerado hasta llegar a una situación ante la que nadie se rebela, y que puede suponer la desaparición (otra vez) de muchísimas ganaderías, pero ahora la mayoría de origen Domecq. El problema no es el dinero, que también, sino el hastío.

Habrá quien pretenda atribuir este desfase a la meritocracia, pero si fuera por méritos, Santi Domecq tendría que venir a cuatro tardes y Fuente Ymbro, como Curro, a cinco. Es significativo, al hilo de ello, que ninguna de las dos ganaderías triunfadoras de la Feria de Abril de 2019 haya sido seleccionada por siquiera uno de los cuatro toreros que en estos momentos están en disposición de elegir corrida en Sevilla: Morante, El Juli, Roca Rey y Pablo Aguado. Y luego, cuando Juan Leal le corte la oreja a uno de Fuente Ymbro, diremos que Manzanares le hubiese cortado siete. ¿Pero cómo vamos a saberlo, si Manzanares no se ha puesto delante de uno de Fuente Ymbro en su vida?

La Feria de Abril de Sevilla de 2020 apunta a que será magnífica en cuanto a toreros pese a alguna ausencia sangrante de la que hablaremos en breve, pero en el apartado ganadero es de una monotonía espantosa.  Y como nos da lo mismo, ya ni siquiera nos planteamos que el encaste Núñez o el de Santa Coloma tengan presencia en el ciclo, ni que ganaderías soberbias que desaparecieron misteriosamente de los carteles como la de Torrealta vuelvan al lugar que les corresponde.

Pero Sevilla es solo la punta de un iceberg que se va consolidando entre silencios, porque ni la Prensa apenas dice nada ni al público, tan urbanita en esta sociedad del siglo XXI, le importa cuántas patas tiene un toro. Aquí, a lo que sí nos dedicamos es a querer mandar a Cuadri al matadero, a ignorar divisas en un momento excelente como la de Algarra y la antes citada de Torrealta, y a no atender al tercer circuito, el (deficitario) de los pueblos, donde en 2019 yo he visto toros y utreros de una calidad increíble con hierros marginales como el de Las Monjas, Lagunajanda, Gavira o Gabriel Rojas por citar algunos a vuelapluma, hierros que quizá dentro de un lustro hayan desaparecido.

El bombo de Simón Casas fue una locura con toda la lógica del mundo, pues daba respuesta a un exceso que, al margen del desequilibrio que provocaba en el mercado, restaba interés a un espectáculo muy necesitado de alicientes. Pero las locuras de Simón, como sus palabras, tienen siempre el rasgo de la temporalidad. No le veo yo, en efecto, con valor para repetir la apuesta. Tampoco lo han tenido las figuras, no ya de hacer una gesta en Sevilla pidiendo la de Miura o la de Victorino, sino de salirse del sota, caballo y rey en cuatro tardes, cuatro. Todavía están a tiempo. En el año de Gallito.

Las cookies nos permiten mejorar nuestros servicios. ¿Aceptas el uso que hacemos de las cookies?. Más información. ACEPTAR
Aviso de cookies
error: Contenido protegido