Blog
0

LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON…

Sevilla. Domingo de Resurrección. Toros de Garcigrande para Morante, Roca Rey y David de Miranda.

(CONTRACRÓNICA)

Por Álvaro Acevedo / Foto: Carlos Núñez

Hay sueños que se cumplen y otros que se quedan en eso. Cuando a las 6 y media de la tarde José María Garzón hacía realidad el suyo accediendo al burladero de la empresa de la plaza de Sevilla, el de un buen amigo cuya identidad no me está permitido desvelar se desvanecía para siempre.

Para ser exactos, mi amigo tenía dos sueños: que le tocara la lotería, y gastar su primer dinero en dos barreras de reventa justo debajo del burladero de Ramón Valencia para echarle el gintonic por las espaldas, así como el que no quiere la cosa. Un sueño húmedo en toda regla, y no de fluidos corporales precisamente.

Mi amigo se ha convertido en un personaje aburridísimo. Antes echaba pestes de Ramón Valencia y lo pasábamos de miedo con sus ideítas, entre las que se incluía pagarle a un capitalista mil euros para que lo sacara en hombros junto a los toreros en una tarde triunfal, tropezándose a propósito en la vuelta al ruedo con el consiguiente barrigazo de don Ramón en el albero maestrante. Lo de la parada de bueyes que amenazó con contratar y el objeto de la misma mejor os lo cuento otro día, que no tengo tiempo para pleitos.

Pero Pepe Garzón, como él le llama, le cae bien, y todo lo que hace le parece cojonudo, aunque sea exactamente igual a lo que hacía Ramón Valencia, incluidas las tres tardes de Manzanares. Mi amigo era más socialista que una chaqueta de pana gorda, pero el muy chaquetero se ha pasado a los populares, que para eso están ahora en el Gobierno Andaluz.

Si vio los toros por la tele, estaría también de acuerdo con el mitin político de proporciones escandalosas que montaron los de Canal Sur como previa de la corrida, entrevistando a todo político pepero que pasara por allí. El día que un Consejero de lo que sea se vaya a una grada a ver los toros y sin hacerse ni una puñetera foto, empezaré a tenerle respeto a estos demagogos de la vida.

El que estuvo en la grada fue el Rey Emérito, recibido con mucho cariño en esta Sevilla que tanta pleitesía rinde a aristócratas y nobles. Yo le tengo ley a Don Juan Carlos pero no por lo de la realeza, sino porque se entregó mientras le aguantó el cuerpo a los mayores placeres de la vida: la caza y los leñazos, como decía el gran Beni de Cádiz. Le brindaron sus primeras faenas David, Andrés Raúl y José Antonio, que o cambia mucho la cosa, o cuando se quite se acabaron los toros, como dijo Guerrita el día que mataron a Gallito. A su lado, todo lo demás fue de quinta división.

Ello no fue óbice para que se cortaran cuatro orejas, tres de ellas regaladas. Pepe Garzón quiere hacer una especie de decálogo informativo para instruir a las nuevas generaciones, a ver si así la Maestranza recobra parte de la categoría y seriedad que tuvo una vez. Se podría ahorrar mucho en imprenta si, en vez de repartir miles de catecismos entre los espectadores, le hace llegar uno a cada uno de los presidentes, que al final son los que tienen que marcar la pauta y poner los límites: en los corrales y en los tendidos.

Yo me ofrezco para subir al palco en sustitución del hace mucho tiempo superado Gabriel Fernández, porque además a mí no me hace falta ni el catecismo, pero estando la decisión en manos de don Foto, lo tengo más negro que mi Sevilla F.C. Y es que como escribió Calderón de la Barca, los sueños, sueños son…

Iniciar Sesión

Noticias similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

error: Content is protected !!